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El software en tiempos de COVID-19

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19 de Marzo, 2020, Buenos Aires, Argentina

Dentro de una hora comienza el aislamiento obligatorio en Argentina. Creo que muches de nosotres recién ahora caemos en la gravedad del asunto. Varias de mis amigas me dicen que están bastante asustadas y que encima tienen que seguir yendo a trabajar porque no les queda otra. En cambio yo, por suerte, hace 5 días que estoy encerrada en mi casa y tengo la posibilidad de hacer home-office. Un privilegio que no todes tenemos.

Todavía no me enviaron ningún email desde la universidad para ver qué va a pasar con las clases. No es sorpresa que nuestras universidades y el sistema en general no estén preparados para una situación como ésta. Es que no todos los días une se despierta, prende el televisor y ve que el mundo está sufriendo la pandemia de un virus que se esparce tan rápido que no tenemos ni idea de si la persona que está al lado nuestro ya se contagió.

Y esto me hace ver la necesidad de tener una plataforma virtual de educación que pueda suplantar al sistema educativo tradicional de una manera eficiente. La mayoría de los padres y madres no tienen con quién dejar a sus hijos, y muchos de esos padres y madres tampoco cuentan con la posibilidad de hacer home-office. Pero, ¿Y si la tuvieran? ¿Y si (casi) cualquier sistema laboral/estudiantil pudiera reemplazarse con una versión virtual?

La utopía de los trabajos de modalidad virtuales

Entiendo que hay oficios que no pueden reemplazarse o adaptarse a esta manera de pensar en la que todo trabajo se realiza de modo remoto. Les médiques deben seguir viendo a sus pacientes, les bomberes deben seguir apagando incendios, les trabajadores agrarios deben seguir cosechando para que tengamos alimentos. Pero, ¿Qué tan lejos estamos de suplantar la mayor cantidad de trabajo manual posible con su versión virtual? ¿O al menos suplantarlo en situaciones de crisis complejas, como la que estamos viviendo ahora mismo? ¿Qué tan lejos estamos de esta utopía en la era del desarrollo de software? Pensemos que, hasta hace 30 años, parecía imposible mantener una conversación con alguien al otro lado del mundo a través de una computadora. Hoy en día, tenemos desarrollados sistemas de inteligencia artificial capaces de reconocer objetos, tomar decisiones y realizar tareas por sí solos. Generar un software capaz de gestionar y llevar adelante todo el sistema educativo argentino no suena tan descabellado al lado de esto. ¿Qué es lo que pasa entonces?

La grieta informática

Suena muy fácil hablar de todo esto cuando tengo una computadora frente a mí. A veces olvido que hay gente en el país que todavía no tiene agua corriente. Y ahí es cuando me doy cuenta de lo lejos que estamos de lograr todo lo mencionado anteriormente. Para que un sistema educativo 100% virtual funcione, todes les estudiantes de la Argentina deberían tener acceso a una computadora con (buena) conexión a internet. Y además, deberían saber usarla. ¿Cómo sería la situación de la cuarentena si la mayoría de les argentines tuviesen acceso a estos recursos y pudieran acceder a este tipo de sistemas?

Una de las ventajas del software es que, al ser algo virtual, no es necesario invertir grandes cantidades de dinero para poder desarrollarlo. Basta con poseer una computadora que pueda interpretar el código escrito para poder desarrollar una aplicación sencilla. Yendo un poco más lejos, ¿Cómo sería la situación del desarrollo de software argentino si todes tuvieran, además de una computadora, las herramientas necesarias para aprender a programar? Seguramente, todas esas plataformas virtuales que necesitamos hoy en día en situación de pandemia ya hubiesen sido desarrolladas.

Todo este tema de la pandemia, el aislamiento y el pasar a hacer las cosas de manera virtual, como por ejemplo las compras del supermercado, me llevó a pensar que ojalá algún día tode estudiante argentine tenga acceso a una computadora. Ojalá algún día tode argentine tenga acceso a una computadora. La informática abre puertas, conecta, iguala, une. No me imagino el día en que todo el mundo sepa programar porque obviamente, no a todo el mundo le gusta, ni tampoco todes desean hacerlo. Pero, sí, quiero pensar en el día en que todes tengan la posibilidad de aprender a programar si así lo quisieran.

Espero que esta situación de cuarentena nos lleve a replantearnos como sociedad la necesidad de contar con sistemas que nos sirvan y funcionen correctamente para suplir todo lo que podamos, mientras estemos imposibilitades de salir de nuestros hogares. Así la utopía, cada vez, se acercará más a nosotres.