Crónicas de un viaje pinero

Hay experiencias que, conforme pasa el tiempo, evocan nuestros sentimientos más sinceros, debido a lo valiosas que fueron. El haber llegado a 10Pines, sin lugar a dudas, es una de ellas. Y esta es la historia.

Crónicas de un viaje pinero

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Hay experiencias que, conforme pasa el tiempo, evocan nuestros sentimientos más sinceros, debido a lo valiosas que fueron. El haber llegado a 10Pines, sin lugar a dudas, es una de ellas. Y esta es la historia.

Eran finales de Enero del 2014. Me dirigía a la tercer entrevista. Recuerdo haber llegado bastante antes, así que fui a aquel Café Martínez, ubicado en la esquina de Alem y Viamonte, literalmente al lado de la oficina.

Me había recibido hacía muy pocos meses y, si bien ya había tenido una pequeña experiencia laboral, queria ir por un trabajo más en serio. Recuerdo haber resuelto el ejercicio en Smalltalk[1], a los pocos días de que me llegara por mail. Y que bastante oportunamente, la defensa técnica la tuve que hacer con Hernán[2]. Bendita mi ignorancia de aquel momento, por no conocer frente a quien tenía que hacer esa defensa. Literalmente jugaba de visitante...

En aquel entonces, unos catorce integrantes, autodenominados “pinos”, formaban el plantel, pero, aún así, la entrevista grupal[3] constituía una instancia difícil. La únicas caras conocidas eran la de Gise, profe de Interfaces de la Unqui; y la de Nahue, compañero de muchas cursadas de la carrera, quien me animó a realizar la entrevista. Nunca me voy a olvidar a Nacho haciéndome notar que no sabía pronunciar “Ruby” en ingles. Y sí, claramente no se decía “Rabi”...

La otra cosa que no me voy a olvidar, y de hecho el motivo por el cual decidí escribir esto, es la pregunta que me hizo Igal, sin duda una de las más clásicas de la última entrevista:

“¿Como te ves de acá a 5 años?”

Pese a que me acuerdo muy bien de esa pregunta, no consigo precisar cuál fue exactamente mi respuesta. Sé que dije que me veía siendo más profesional, incluso interactuando con algún cliente, cosas que todavía no había llegado a hacer y que, de hecho, esperaba lograr.
Conforme pasaba el tiempo e iba conociendo más a cada pino, me iba dando cuenta que no estaba en un lugar como cualquier otro. Si bien no conocía tantos otros lugares, sabía que cosas como la calidad de código o la calidad humana no eran algo habitual de ver en todas partes, desgraciadamente. 10Pines era distinto.

Cada vez que levantaba la oreja y escuchaba la más mínima discusión técnica sobre algo, sentía que estaba aprendiendo. Y no solo a nivel técnico, también a nivel humano. Me resultaba impresionante presenciar como cada una de las partes que participaba en la conversación tenía su punto y que no lo proponía en pos de hacer notar a todos que tenía la verdad absoluta, sino que denotaba su preocupación por hacer las cosas bien. Jamás oí que nadie propusiera una solución que implicara el desgaste de la calidad de lo que hacía o una salida rápida y desprolija. Y luego de unos meses, descubrí que esa manera de pensar, y también de expresarse, iba más allá de la programación.

Roots me hizo ver que cada persona dentro de 10Pines tenía un valor humano que no se podía cuantificar de la misma forma que el técnico. Toda persona era importante, todos éramos igual de importantes.
Cualquiera podría decir que yo entré a trabajar esperando “comprobar” si esa utopía era verdadera, pero ,en realidad, entré sin dudar de que existía. Literalmente, si era Nahuel el que me había recomendado sumarme, no podía ser un invento, porque era de las personas mas honestas y comprometidas con la programación que conocía.

Hoy es 3 de Febrero del 2019. Se cumplen esos ansiados 5 años de ser un pino. Afortunadamente puedo decir que todo lo que supo maravillarme de 10Pines, cuando empecé, sigue estando más vivo que nunca. Y supo incluso mejorar y reinventarse.

Puedo decir, con absoluta certeza, que alcancé esa meta que tuve cuando respondí la pregunta.

Nunca tuve una prueba más fehaciente de que estoy en el lugar en donde siento que pertenezco, donde veo reflejado mis mismos ideales.
Y sé que muchos me preguntarán: ¿Qué es 10Pines? ¿Cómo lo definirías? Y, es algo difícil...

Pienso que “el ADN Pinero” yace en varias cosas, tan simples que a veces no las notamos. No en cualquier lugar uno se siente con ganas de querer ir un sábado a la ofi, por el simple hecho de saber que allá lo espera más gente con las mismas ganas de implementar alguna “idea loca” o colaborar en una. ¿Cuántos pueden decir que el término “compañeros de trabajo” les queda corto para describir a la gente con la que trabaja? ¿O que disfrutan simplemente cualquier ocurrencia que suceda en el día a día? Es algo que, si lo tuviera que haber imaginado durante mis días en la facultad, probablemente me hubiera sonado a imposible.

Pero hoy estoy acá, 5 años después... Y, también, a tan solo algunos meses de que ese “imposible” llegue a haber existido ya 10 años.
Así que quizás, conmemorando todo este gran momento, sería bastante oportuno y adecuado que ahora sea yo el que haga la pregunta:

“10Pines, ¿cómo te ves de acá a 5 años?”


Pablo Alegre
Pino


  1. Durante el proceso de selección, después de la segunda entrevista, se le envía un ejercicio al candidato para que resuelva en el lenguaje que desee. Aquí se puede encontrar más información acerca de nuestro proceso. ↩︎

  2. Hernán Wilkinson, uno de los socios fundadores de 10Pines. ↩︎

  3. En nuestro proceso de selección, la tercer entrevista se realiza con todos los empleados de la empresa. Es una instancia en la cual los pinos pueden conocer al candidato antes de que ingrese a la empresa (y viceversa). Aquí se puede encontrar más información acerca de nuestro proceso. ↩︎